Bolsa y macro: cierre de junio con inflación aún incómoda
Ángulo principal de la semana
- 📊 El S&P 500 cerró el viernes 26 de junio en 7.354,02 puntos y el Nasdaq Composite en 25.297,62, con un retroceso semanal del 1,95% y del 4,60%, respectivamente.
- 🧾 El PCE de mayo en Estados Unidos confirmó una presión de precios todavía alta: el núcleo subió un 0,3% mensual y un 3,4% interanual.
- 🛢️ El mercado llega a julio con el EUR/USD en 1,1538, el Brent en 72,60 dólares y el oro en 4.096,30 dólares, mientras la rentabilidad del Treasury a 10 años sigue siendo una referencia crítica para la valoración de la renta variable.
Qué ha ocurrido esta semana
Cierres del viernes y amplitud
La semana terminó con un tono más defensivo en los grandes índices. El S&P 500 cerró el viernes 26 de junio en 7.354,02 puntos a las 23:07 hora de Madrid. En el balance semanal cedió un 1,95%.
El Nasdaq Composite cerró en 25.297,62 puntos a las 23:15 hora de Madrid. La caída semanal fue del 4,60%, claramente peor que la del S&P 500, una señal de menor tracción en crecimiento y tecnología.
En Europa, el Euro Stoxx 50 acabó en 6.221,55 puntos a las 18:00 hora de Madrid, con un descenso semanal del 1,14%. El IBEX 35 cerró en 19.425,30 puntos a las 17:35 hora de Madrid y bajó un 0,45% en la sesión final. La foto relativa sigue favoreciendo a Europa frente a la tecnología estadounidense en el muy corto plazo.
La amplitud también perdió calidad. El comportamiento del Nasdaq frente al S&P 500 fue peor durante la semana y eso suele anticipar un mercado más selectivo. El Russell 2000 aparecía en la tabla de mercado de Yahoo con un avance semanal inferior al tramo reciente previo y sin liderazgo claro sobre los grandes índices, mientras el VIX se mantenía en zona de 17,68 en la última referencia visible, lejos de niveles de estrés, pero ya fuera de complacencia extrema.
El dato macro más relevante
El dato más importante de la semana fue el informe de renta y gasto personal de mayo en Estados Unidos, publicado el jueves 25 de junio. El núcleo del PCE subió un 0,3% mensual y un 3,4% interanual, frente al 3,3% anterior.
El dato encaja con el consenso, según el calendario de Trading Economics para el 26 de junio, pero no ofrece alivio real a la Reserva Federal. La inflación subyacente sigue demasiado lejos del 2% y, además, acelera en tasa interanual.
La misma publicación mostró un aumento del 0,7% en la renta personal disponible y del 0,7% en el gasto en consumo personal. Ese equilibrio entre demanda firme e inflación persistente explica por qué el mercado sigue aceptando crecimiento, pero descuenta menos margen para recortes rápidos de tipos.
Cross-asset y valoración relativa
En divisas, el EUR/USD cotizaba en 1,1395 al cierre de la semana europea. En materias primas, el Brent cerró en 73,42 dólares y el oro en 4.096,30 dólares. El primero refleja una prima geopolítica más contenida que semanas atrás. El segundo sigue actuando como cobertura ante inflación y tensión internacional.
En tipos, la referencia del Treasury a 10 años se movía en torno al 4,86%. Si se toma como aproximación una valoración de 25,83 veces beneficios para el universo de S&P Global como referencia reciente de mercado, el earnings yield ronda el 3,87%. Eso deja una prima de riesgo implícita frente al Treasury cercana a -0,99 puntos porcentuales. Esa ERP negativa significa que la renta variable ofrece una rentabilidad por beneficios inferior a la del bono, una combinación que exige crecimiento sólido para sostener múltiplos.
Qué puede mover la próxima semana
Resultados empresariales: semana de baja intensidad
La semana comprendida entre y presenta una agenda de resultados muy ligera en las grandes cotizadas seguidas por el mercado. El calendario de resultados de Yahoo Finance y el calendario de Nasdaq no dibujan una concentración relevante comparable a la temporada fuerte.
Eso desplaza el foco desde los beneficios hacia macro, bonos y materias primas. En una semana corta en Estados Unidos, el mercado suele sobrerreaccionar más a cualquier sorpresa en datos o en expectativas de tipos.
Escenario base (60%): la ausencia de grandes resultados deja a los índices moviéndose por factores macro y por rotación sectorial. Escenario alcista (20%): la falta de catalizadores negativos facilita estabilización tras la corrección semanal. Escenario adverso (20%): cualquier profit warning aislado o revisión de expectativas pesa más de lo habitual por la escasez de referencias.
Macro
La agenda de la próxima semana sí es densa. El calendario macro recoge para los PMI oficiales de China y el arranque del foro del BCE. Para aparece el ISM manufacturero de Estados Unidos. Para figura el informe de empleo de Estados Unidos con una previsión de 172.000 nóminas no agrícolas, frente a 114.000 previas, y una tasa de paro del 6,3%.
Es una combinación muy sensible porque une actividad, empleo y discurso de bancos centrales en solo cuatro sesiones efectivas. Si el ISM repunta y el empleo vuelve a sorprender al alza, el mercado puede volver a tensionar la parte larga de la curva.
Escenario base (50%): datos sólidos pero no extremos, con tipos largos estables y bolsas moviéndose en rango. Escenario alcista (25%): ISM débil sin deterioro brusco del empleo, lo que reabre expectativas de recortes y apoya duración y growth. Escenario adverso (25%): empleo fuerte con inflación aún elevada, lo que elevaría rentabilidades y presionaría especialmente a tecnología.
Geopolítica
La variable geopolítica sigue entrando por el petróleo. El precedente más claro es que OPEC+ acordó a comienzos de mayo un aumento modesto de cuotas para junio, de 188.000 barriles diarios, según la información recopilada por Bloomberg a partir de la decisión comunicada por el grupo. Aunque ese movimiento ya está descontado, el mercado seguirá atento a cualquier señal sobre oferta para julio.
La otra derivada está en el tono de Oriente Medio y en su impacto sobre primas de riesgo energéticas. Con el Brent en 72,60 dólares, el mercado está descontando interrupciones limitadas. Si ese supuesto cambia, la reacción sería rápida en crudo, inflación implícita y sectores defensivos.
Escenario base (55%): continuidad sin escalada material y Brent oscilando cerca de niveles actuales. Escenario alcista (15%): distensión adicional y caída del crudo, con apoyo para consumo y small caps. Escenario adverso (30%): repunte de tensión o mensaje de oferta menos acomodaticio, con rebote del petróleo y presión sobre bonos y bolsas europeas.
Conclusión
El cierre de junio deja una lectura bastante clara. La renta variable estadounidense sigue cara frente al bono si se analiza la prima de riesgo implícita, y esa exigencia de valoración obliga a que el crecimiento aguante y que la inflación no vuelva a sorprender al alza. La corrección semanal del Nasdaq frente al S&P 500 merece atención porque suele ser una de las primeras señales de cansancio en los tramos más exigentes del mercado. Europa llega algo mejor en términos relativos, pero tampoco está aislada si vuelven a subir los tipos largos en Estados Unidos. El escenario base para la semana del al es de consolidación, con foco absoluto en ISM, empleo y reacción del Treasury a 10 años.
Ese escenario base quedaría invalidado si el dato de empleo de sale claramente por encima de lo esperado y se combina con un repunte adicional de rentabilidades, o si una sacudida geopolítica empuja al Brent con fuerza. En ese caso, el castigo más probable estaría en tecnología de larga duración y en activos con múltiplos más tensos. Como coberturas razonables siguen destacando el oro, una exposición prudente a dólar y, para perfiles tácticos, sectores con caja visible y menor sensibilidad a duración. Si, por el contrario, los datos se moderan sin deterioro brusco del crecimiento, la ventana para una estabilización de las bolsas seguiría abierta durante el arranque de julio.
Este artículo es información financiera general y no constituye recomendación de inversión.