Midterms 2026: qué esperar en bolsa tras las elecciones en EE. UU.

Mañana martes, 3 de noviembre, Estados Unidos celebra sus elecciones de mitad de mandato. Se renuevan los 435 escaños de la Cámara de Representantes y 35 de los 100 del Senado, y el resultado decidirá quién controla el Congreso durante los dos últimos años de Donald Trump en la Casa Blanca. Las midterms 2026 llegan, además, en un momento delicado para la bolsa: el S&P 500 cerró este lunes en 7.541,40 puntos, con una caída del 0,51%, tras un octubre en el que la tecnología volvió a pesar sobre los índices.
La pregunta que me hacen estos días es casi siempre la misma: ¿qué hace la bolsa después de unas midterms? La historia ofrece una respuesta llamativamente favorable. Mi lectura es que conviene conocerla, pero no confundirla con una promesa.
Qué dice la historia: el ciclo presidencial y el rebote posterior
El llamado ciclo presidencial sostiene que el segundo año de cada mandato, el de las midterms, suele ser el más incómodo para la renta variable, y que el tramo posterior a la votación tiende a ser mucho mejor. Los datos que manejan las principales casas de análisis apuntan en esa dirección.
Doce meses después de la votación
Según Carson Group, el S&P 500 ha subido en el año siguiente a cada una de las últimas 19 elecciones de mitad de mandato, con una ganancia media cercana al 15%. Un análisis de CNBC con datos desde 1980 llega a una conclusión parecida: tras las 11 midterms celebradas entre 1982 y 2022, el índice subió en todas ellas en el plazo de un año, con un avance medio del 13,7%.
El patrón tiene una explicación razonable. Antes de la votación, el mercado descuenta incertidumbre sobre impuestos, gasto, regulación y comercio. Una vez conocido el reparto de poder, esa prima de riesgo se reduce y la atención vuelve a lo que de verdad mueve las cotizaciones a medio plazo: beneficios empresariales, tipos de interés y crecimiento.
El corto plazo es menos fiable
La reacción inmediata es otra historia. El mismo estudio de CNBC, que combina elecciones presidenciales y de mitad de mandato desde 1980, calcula una subida media de apenas un 0,2% un día y una semana después, y del 1,1% al cabo de un mes. Ned Davis Research, citado por Reuters, añade un matiz relevante para este año: desde 1930 ha habido ocho ciclos en los que el partido del presidente perdió la Cámara de Representantes, y el S&P 500 subió en el resto del año en cinco de ellos, con una ganancia mediana del 1,4% entre la jornada electoral y el cierre del año, frente al 1,9% del conjunto de años de midterms.
2026 ha sido, además, menos volátil de lo habitual en un año de midterms: según Carson Group, la mayor caída del S&P 500 fue una corrección del 9,1% que terminó a finales de marzo.
Qué está en juego en las midterms 2026
Los republicanos llegan con mayorías estrechas: 218 a 214 en la Cámara y 53 a 47 en el Senado, según Reuters. Los demócratas necesitan una ganancia neta de cuatro escaños para hacerse con el Senado; con tres, el empate a 50 lo deshace el vicepresidente JD Vance a favor de los republicanos.
Los mercados de predicción dan por muy probable el cambio en la Cámara. A mediodía del 2 de noviembre (hora del este de EE. UU.), los operadores de Kalshi asignaban a los demócratas un 94% de probabilidades de ganar la Cámara y un 74% de llevarse el Senado. Conviene recordar que un precio de mercado refleja expectativas, no votos.
Bloqueo frente a gobierno unificado
Wall Street suele preferir el bloqueo. CNBC calcula que, tras 15 elecciones (10 de mitad de mandato y 5 presidenciales) que dejaron el poder repartido, el S&P 500 subió de media un 15% al año siguiente, frente al 11,5% cuando un solo partido controlaba Casa Blanca y Congreso. En los tres casos en que, como podría ocurrir ahora, los demócratas controlaron ambas cámaras con un presidente republicano (1986, 1990 y 2006), el índice cayó de media un 0,5% el día de la reacción, pero subía un 3,4% un mes después y un 10,9% al cabo de un año.
Mi lectura es que el bloqueo no tiene nada de mágico: solo reduce la probabilidad de grandes cambios legislativos. Y con Trump conservando el veto y amplias competencias sobre aranceles y política exterior, incluso una victoria demócrata en ambas cámaras dejaría poco margen para revertir la política comercial, según los escenarios que maneja Reuters.
Déficit, deuda y techo de deuda: el verdadero problema
Aquí está, a mi juicio, la cuestión de fondo. Según la Oficina Presupuestaria del Congreso (CBO), el déficit federal del ejercicio fiscal 2026 alcanzó 2,0 billones de dólares, 218.000 millones más que el año anterior: los ingresos crecieron un 3% y el gasto, un 6%, impulsado entre otras partidas por los intereses de la deuda. Reuters sitúa la deuda nacional por encima de los 40 billones y el déficit en torno al 6% del PIB.
Ningún resultado electoral resuelve eso. Con los republicanos, los inversores esperan más rebajas fiscales o más gasto en defensa financiados con deuda. Con los demócratas, el bloqueo puede frenar nuevas partidas, pero el gasto en pensiones, sanidad e intereses crece por inercia. Pimco advierte de que el gasto probablemente aumentará en ambos escenarios.
El calendario añade fricción. El Congreso aplazó el debate presupuestario de 2027 hasta después de las elecciones, con una fecha límite el 11 de diciembre para pactar la financiación, y la batalla del techo de deuda se espera para 2027. Un Congreso dividido hace más probables los cierres de la Administración y la negociación al borde del abismo, con presión sobre la calificación soberana. Para quien valora la disciplina fiscal y una moneda sana, el problema no es quién gane, sino que ninguna de las opciones sobre la mesa contempla gastar menos de lo que se ingresa.
La Fed, el factor que suele pesar más
La Reserva Federal mantuvo en octubre el tipo de interés oficial en el rango del 3,75%–4,00%, tras haberlo subido 25 puntos básicos en septiembre, con dos consejeros partidarios de otra subida. El bono estadounidense a 10 años cerró el lunes en el 4,893%. El precedente de 2018 es instructivo: los demócratas ganaron la Cámara, pero la Fed subió tipos cuatro veces aquel año y el S&P 500 terminó el ejercicio con una caída del 6,2%, aunque un año después de la votación subía un 11,7%, según CNBC. Si la inflación obliga a la Fed a endurecer de nuevo su política, ese factor pesará más que el reparto de escaños.
Sectores sensibles a cada resultado
Los análisis recogidos por Reuters dibujan este mapa:
- Inteligencia artificial y centros de datos. Una mayoría demócrata traería más escrutinio, investigaciones y presión regulatoria sobre memoria, almacenamiento y la cadena de suministro de los centros de datos. Société Générale cree, aun así, que el tema seguirá intacto porque no habría votos para superar un veto.
- Energía limpia. Un buen resultado demócrata reforzaría la expectativa de que se mantengan los apoyos federales a solares y renovables.
- Salud. El sector del S&P 500 sube más de un 19% en el año, pero un Congreso demócrata endurecería el escrutinio sobre Medicaid, Medicare Advantage y el precio de los medicamentos.
- Defensa. Con la Cámara en manos demócratas, el gasto militar volvería a examinarse con lupa, aunque la demanda ligada a la guerra con Irán mantiene las carteras de pedidos en máximos.
- Vivienda. El índice PHLX de constructoras cede cerca de un 5% en el año por los tipos hipotecarios; los demócratas podrían impulsar medidas de asequibilidad, de nuevo sujetas al veto.
Puede seguir la evolución del índice en mi página del S&P 500 hoy.
Qué significa para Europa y España
El Ibex 35 cerró este lunes con una subida del 1,63%, en 18.957 puntos, apoyado en la caída del petróleo, mientras el euro se cambiaba a 1,1207 dólares. La vía de transmisión más directa hacia la bolsa española es el dólar. Según analistas citados por Reuters, un buen resultado demócrata podría sostener el dólar a corto plazo al reducir la prima de riesgo de los activos estadounidenses, mientras que una victoria republicana podría apoyarlo inicialmente por la vía de los tipos, pero leerse después como luz verde a más déficit. Un nuevo enfrentamiento por el techo de deuda, en cambio, podría debilitarlo. Para el inversor español con activos en dólares, el tipo de cambio puede pesar tanto como el índice; lo sigo en euro-dólar hoy.
Riesgos: la historia no es una garantía
Las series sobre midterms son cortas, una veintena de observaciones, y no protegen de un shock. CNBC recuerda que el peor año poselectoral desde 1980 fue el que siguió a las elecciones de 2000, con una caída del 22,1% por el estallido de la burbuja puntocom.
Hoy los riesgos están identificados: dudas sobre la rentabilidad del gasto en inteligencia artificial, una Fed que podría seguir subiendo tipos, rentabilidades de la deuda elevadas, el conflicto con Irán y el precio del crudo, y un déficit que nadie en Washington parece dispuesto a corregir. Mi lectura es que el calendario electoral puede despejar una incertidumbre, pero no sustituye a los fundamentales. Si los beneficios acompañan y la Fed no se ve forzada a apretar más, el patrón histórico tiene argumentos para repetirse; si no, las midterms quedarán como una nota al pie.
Preguntas frecuentes sobre las midterms 2026 y la bolsa
¿Cuándo son las midterms 2026?
Se celebran el martes 3 de noviembre de 2026. Los primeros colegios cierran a las 18:00 hora del este, medianoche en la España peninsular, y los resultados de algunas carreras pueden tardar días.
¿Sube la bolsa después de las elecciones de mitad de mandato?
Históricamente, sí: según Carson Group, el S&P 500 ha subido en los doce meses posteriores a cada una de las últimas 19 midterms, con una media cercana al 15%. El comportamiento a corto plazo es mucho menos fiable, y el pasado no garantiza resultados futuros.
¿Es mejor para la bolsa un Congreso dividido?
Los datos de CNBC muestran una media del 15% a un año tras elecciones con poder repartido, frente al 11,5% con un solo partido al mando. La razón principal es que el bloqueo limita los cambios legislativos bruscos.
¿Cómo afectan las midterms al Ibex 35 y al euro-dólar?
De forma indirecta, sobre todo a través del dólar, de los tipos de la deuda estadounidense y del apetito global por el riesgo. Un choque fiscal en Washington, como una pelea por el techo de deuda, sería el canal más probable de contagio.
Este artículo tiene carácter informativo y no constituye una recomendación de inversión.
Fuentes: Carson Group, CNBC, Reuters (vía Investing.com), Ned Davis Research, Kalshi, Congressional Budget Office (CBO), Committee for a Responsible Federal Budget, Reserva Federal (vía T. Rowe Price), MarketWatch, Europa Press.
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